domingo, 28 de abril de 2013

Las Relaciones de Rebote y el Amor





Muy a menudo, un sinnúmero de personas que terminan con sus relaciones, en poco tiempo ya están en otra, confiadas en haber descubierto al verdadero amor, pero las relaciones de rebote no es lo mismo que el amor, aunque permita sentirla de esa forma.

Luego de un alejamiento romántico triste, establecerse en una nueva relación casi de inmediato, a menudo es desastroso. Embarcarse inmediatamente después de una crisis sentimental en relaciones de rebote, casi siempre se lo considera una mala idea para todas las partes implicadas, porque puede ser muy complicado diferenciar entre la pasada y la reciente pareja afectiva.

Cuando culmina un vínculo amoroso afable o penosamente, lo usual para ambas partes, es hacer un proceso de duelo real antes de embarcarse en nuevas relaciones. Básicamente es la muerte de una relación importante. Muy pocos puede recobrarse inmediatamente de una herida, en días o semanas. 
La oportunidad de salir con alguien nuevo, esencialmente distinto, puede suponer una cura, pero las relaciones de rebote raramente terminan bien. Aumenta la confusión por los estados emocionales agradables que provoca y origina la falsa creencia de haber superado la experiencia anterior, cuando en realidad habita en el baúl de la postergación.
La consecuencia por quedar en estado latente, es que cuando decae el fuego inicial de las relaciones de rebote que se malinterpretó como un sentimiento genuino, sobreviene más aturdimiento, turbación, inseguridad y confusión respecto a la situación anterior. 


Relaciones de rebote y el amor: causas
Otra dificultad es la causa. Si el corte romántico anterior fue penoso y los efectos nocivos, inmiscuirse afectivamente con otra persona, especialmente un ex novio, puede degenerar en:
  • Usar la relación como ariete para buscar revancha;
  • Si hay despecho, para dar celos y señalar a la antigua pareja lo que perdió;
  • Insinuar indiferencia y frialdad hacia lo anterior.


Cualquiera de estas causas, raramente, concluyen bien. Este plan trabajoso y desilusionante está destinado al fracaso. Directamente no funciona porque la pareja de rebote desconoce el mecanismo y no complota de la manera que se espera.

Relaciones de rebote y el amor: precipitación
Cuando la ruptura de una relación sentimental es difícil y sus secuelas son dolorosas y perjudiciales, reingresar al universo de los encuentros amorosos precozmente, sin haber aliviado totalmente los síntomas residuales, las inconveniencias surgen a la vuelta de la esquina.
Comenzar precipitadamente un nuevo vínculo sin sanear lo anterior, existen riesgos inminentes de:
  • Utilizarlo como caja de resonancia para volcar todo lo negativo del ex compañero;
  • Examinar permanentemente los contrastes y puntualizar las diferencias.


Cuando esto surge, hay que detenerse, analizar y situarse, porque se está en relaciones de rebote patológicas que debilita y fragiliza más. Uno de los signos evidentes es eludir y cambiar totalmente las rutinas que se tenían con la ex pareja, como los lugares de encuentro.
Este empeño en modificar las costumbres no reside en la novedad de la relación o de la persona que acompaña, esconde el propósito de demostrarse a una misma que lo pasado no duele, está superado y ya no importa. Cuando en realidad alberga al auto engaño y lo único que se logra es profundizar más la herida interior que sigue supurando porque no se le dio lugar a la cicatrización. Hacer jugar al otro un rol donde ignora las reglas del juego es perjudicial para ambos, por las consecuencias futuras.
Antes de reingresar a vincularse amorosamente después de una pérdida sentimental, es aconsejable hacer un periodo de duelo hasta sanear la confusión, ansiedad, soledad, depresión y la culpa si la hay. Hacer una pausa permite prepararse emocionalmente para la nueva relación, amando saludablemente.
Enredarse en relaciones de rebote confundiéndola con amor, es común después de separaciones o divorcios conflictivos. Porque se necesita un lapsus atractivo, seductor y encantador, alguien que ayude a remar entre la confusión y el dolor. No aporta nada saludable para ninguno de los integrantes de la pareja, ya que ahonda la brecha y deteriora aún más la autoestima.  Además, se corre el peligro de perjudicar involuntariamente a alguien, profundizando más en la culpa.
Indefectiblemente, después de disolver una relación se busca restablecer una nueva. Intentar suplir o llenar un vacío sentimental sin tomarse un descanso para respirar, purificar y limpiar los remanentes del vínculo anterior, restaurando y saneando el estado emocional pueda ser beneficioso e inevitable de confundir a las relaciones de rebote con amor.